El patinaje engancha, ya lo he dicho muchas veces. Si tienes la suerte de aprender a patinar con gente competente y además eso te permite conocer gente maravillosa, no tienes más remedio que rendirte a la evidencia de que eres un patinador-adicto. Empiezas sólo yendo a las clases, luego te animas a probar las primeras rutas en patines, más tarde, empiezas a darte cuenta que estás contando los días y las horas para ponerte de nuevo los patines, te sorprendes a ti mismo mirando el estado del suelo de las calles por donde transitas pensando si son o no adecuadas para patinar, etc, etc... Y eso, amigos míos, sucede muchas veces. El principal problema que hay es que de entrada, la gente no se ve capaz de aprender. Con otras personas que he hablado, me comentan muchas veces que alquilaron unos patines y se aventuraron a aprender por su cuenta. La mayoría, en esas condiciones aprendieron sólo lo duro que estaba el suelo. Otros, por desconocimiento o por comodidad, han ido a tomar clases a sitios "poco serios" por llamarlo de alguna manera. Un conocido mío, me explicó que hace unos 10 años, se fué una noche al parque del clot en dónde un supuesto profesor de patinaje, con una lata de cocacola en una mano y un cigarrillo en la otra, le iba explicando como se tenía que poner para avanzar. Me sorprende que durara más de un día.
Pero lo que intento comentar es que como patinador-adicto, me gustaría que hubiera más gente patinando y que el gobierno nos tomara más en serio. Discutiendo sobre este tema con algunas personas, hay opiniones muy dispares. Unas dicen que las asociaciones de patinaje han de unirse para mover el tema, pero por desgracia se ve que no están del todo unidas.
El tema se lo comenté a mi profesor de patinaje, que se que es una persona muy metida en este mundillo. Me comentó que en principio, las asociaciones de patinaje están bienavenidas. Bueno, casi todas. También me comentó que para que se potencie el patinaje, hacen falta más profesionales dedicados al 100% a mover el deporte. Que haya muchos aficionados, trabajando en asociaciones, enseñando, etc no es malo, pero la repercusión real que puede dar, es muy inferior de la que habría si hubiera unas cuantas empresas de verdad dedicadas a mover el patinaje. Un ejemplo muy claro es la desaparecida Cursa en patins del corte inglés. En esta fiesta del patinaje, más de 15.000 patinadores se lanzaban a la calle. Este evento, gestionado y financiado por una empresa privada, era el evento de patinaje más importante de toda España. Hasta que otra gran empresa no se ponga a ello.